Los damnificados del derrumbe en Cosur, Parque Patricios, ingresan custodiados por policías y bomberos con valijas de hasta 20 kilos para retirar pertenencias en solo 10 minutos por escaleras sin ascensor ni luz. Bajan escalón por escalón electrodomésticos pequeños y bolsos, viviendo la desesperación de meter toda su vida en un bolso mientras temen por el futuro de sus departamentos y el dinero invertido en medio de la crisis económica argentina.
Peritos del estudio de Fernando Burlando defienden a las familias, que afrontan gastos de peritajes y querellas inesperadas. Una foto aérea revela errores estructurales: falta de vigas, varillas y mallas en el techo del subsuelo, posible ahorro de materiales para cumplir contratos sin responsabilidad posterior, y cemento de menor calidad no hidrófugo que falló pese a filtraciones ignoradas.
Expertos como ingenieros televidentes señalan fallas en construcción y materiales, donde el piso lavado por agua erosiona la base. Los vecinos sufren estrés postraumático con insomnio y pánico, complicados por mascotas rechazadas en hostels y la incertidumbre de recuperar su inversión en un país inflacionario donde no alcanza para fin de mes.
La situación genera terror a nuevo colapso por un hueco de tres metros, con parches temporales de la constructora durante cuatro años. Emma Herrera reporta desde el lugar descomprimido, con operarios trabajando y vecinos saliendo cargados.