El conductor expresa hartazgo por la guerra y tacha a los mandatarios mundiales de 'hijos de puta'. Rechaza pleitesía a Estados Unidos bajo Trump, a quien llama delirante por abrir múltiples focos de conflicto.
Menciona disputas con Inglaterra por deudas históricas y recuerda la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial a favor de nazis, que complicó apoyo en Malvinas. Advierte que el mundo se atomiza hacia una Tercera Guerra Mundial con millones de muertos.
Critica el negocio armamentístico de las potencias y evoca horrores pasados como 60 millones de muertos y destrucción de pueblos, optando por no enfocarse en bombardeos sino en problemas locales.
Cita al Ayatola Jomeini como hijo de puta y a Serrat sobre locos con carnet al mando.