Coco, conductor del antiguo espectáculo "Cátedra del Macho", defiende su contenido costumbrista y de barrio, aclarando que nunca promovió machismo pese al nombre estigmatizante de una época previa a la revolución feminista.
Explica que su deconstrucción personal no surgió del show sino de aprender a desaprender conceptos patriarcales, ayudado por su hija militante feminista, Malena Pichot y La Bimbo, quienes apoyaron el espectáculo.
Relata cómo cambió ideas sobre igualdad salarial, confianza en mujeres profesionales como pilotos o cirujanas, y rechaza prejuicios de género, destacando el perfeccionismo femenino.
Habla de autocorrección mutua entre amigos para evitar lenguaje ofensivo como "mogónico" o "autista", y defiende el humor en extremos sin cruzar límites como enfermedades terminales o desaparecidos.
Afirma que nadie se ofendió jamás por su humor.