Estados Unidos anunció el despliegue del bombardero furtivo B-2 Spirit en bases aliadas. Esta aeronave vuela hasta 11.500 kilómetros sin repostar y permanece en el aire entre 40 y 44 horas, diseñada para cumplir misiones y regresar sin aterrizajes intermedios.
El B-2 carga cualquier bomba convencional o nuclear disponible en el arsenal estadounidense, pero su costo alcanza los 2.000 millones de dólares por unidad. Solo 80 de los 13.000 pilotos de la Fuerza Aérea están capacitados para operarlo, y Washington desarrolla el sucesor B-21 Raider con mejoras.
China trabaja en contramedidas como radares alternativos que no usan ondas tradicionales para detectar aviones furtivos, además de su bombardero H-20, aún no operativo y menos potente que el B-2.
El segmento concluye el espacio de ciencia y tecnología con aportes del experto Matías.