Amalia Granata, diputada por Santa Fe, fundó la organización Somos Vida para defender el derecho a la vida y firmó un convenio con la Universidad de Granada para desarrollar una aplicación que ayude a niños con TDA y dislexia, inspirada en las dificultades de su hijo de nueve años que padece hiperactividad y neurodivergencia.
Relata que su hijo fue detectado en primer grado por maestras cuando no podía quedarse quieto en clase ni avanzar en lectoescritura debido a la dislexia, lo que generaba frustración, agresión y burlas de compañeros. Explica que niños con TDA tienen atención múltiple y mentes brillantes, pero el sistema educativo no está preparado.
Detalla que viaja a España para adaptar la app argentina, critica la falta de herramientas para maestras y propone soluciones para que padres sin recursos no vean a sus hijos abandonando la escuela por mala conducta. Lamenta que muchos saquen el CUD falsamente para obtener asistentes terapéuticos, y reclama programas específicos para neurodivergencias sin etiquetar como discapacidad.
Actualmente en cuarto grado, su hijo toma Ritalina prescrita por neurólogo para controlar la hiperactividad y usa computadora para escribir por la disgrafía. Insiste en que esta problemática afecta a uno o dos niños por aula en todo el país.