Los aeropuertos de Dubai y Abu Dhabi, hubs globales clave, se paralizaron una semana después del inicio de ataques contra Irán, convirtiéndose en zonas vigiladas por el ejército con casas temblando por explosiones cercanas.
Australia reporta más de 100.000 ciudadanos en la zona, con 24.000 aún atrapados pese a vuelos de emergencia; la ministra Peggy Wong confirmó el caos. Reino Unido tiene 102.000 inscritos para repatriación, frenados por falta de pilotos y retrasos técnicos en zona de combate.
Rusia evacuó 5.969 pasajeros en 35 vuelos entre el 2 y 3 de marzo, con 34 más planeados para 7.100, gracias a corredores seguros con Teherán inaccesibles para Occidente.
Decenas de miles siguen bloqueados mientras aeropuertos reanudan tráfico lentamente.