Yiya declara que su juicio fue un error jurídico aberrante y cuestiona cómo Pochi murió antes de comer las masitas envenenadas argumentando que los médicos de la ambulancia las consumieron sin consecuencias.
El fiscal explica que la investigación inició tras el tercer homicidio impidiendo peritar las masitas pero la exhumación reveló cianuro en los cuerpos de Norma Lidia y especialmente Pochi confirmando envenenamiento el día de su muerte aunque sin pruebas directas del método.
En dramatización Yiya ofrece té a Pochi tras ser descubierta robando dinero y actúa sobre la marcha como experta en su modus operandi.
Ante el juez Yiya proclama su inocencia eterna y equipara su condena al dolor injusto de Jesús crucificado pese a la absolución de Pilatos mientras un grito interrumpe la escena.