En Parque Patricio, unos 300 vecinos de dos edificios con 175 unidades desalojados desde el martes por riesgo de derrumbe tras la caída de una loza al estacionamiento de un edificio del club Huracán reclaman desesperados volver a sus casas o al menos sacar efectos personales.
La tensión escaló cuando los afectados desbordaron el perímetro policial, trepando rejas y confrontando efectivos para ingresar, mientras máquinas retiran escombros y apuntalan estructuras. La policía incorporó vallas más robustas y mayor despliegue para contenerlos, aunque algunos lograron pasar.
El Gobierno de la Ciudad montó un gazebo para orientar a los damnificados, pero persisten dudas sobre alojamiento y asistencia alimentaria: algunos recibieron hotel, otros se arreglaron con familiares. La vida de los vecinos quedó en pausa total, imposibilitados de trabajar o pagar expensas desde sus bolsillos.
La empresa COSUD realiza el apuntalamiento, pero sin autorización aparente, lo que genera incertidumbre sobre el riesgo real de derrumbe. Además, el Banco Ciudad suspendió por tres cuotas los créditos hipotecarios de los afectados, aunque surgen preguntas sobre garantías futuras.
Partidos de fútbol se jugaron sin público para evitar vibraciones extras, y hay preocupación por filtraciones y losas combadas en edificios cercanos.