Los trabajadores de FATE mantienen un acampe en la fábrica con angustia y esperanza tras el cierre sorpresivo durante sus vacaciones. Recibieron telegramas de despido impensados y ahora luchan por recuperar puestos de trabajo con alto nivel de organización.
Guillermo Paniza conversó con ellos sobre la rutina dura de pasar de trabajar diariamente a acampar por incertidumbre; Ariel y Charlie expresan bajones emocionales pero convicción en la solución.
Si aflojan ahora, se condenan, aseguran con mirada de esperanza pese a la angustia general.