El tercer incendio en un depósito de plásticos en calle Ipela, límite entre González Catán y Laferrere, se descontroló a las 4 de la mañana, derrumbando el techo y rompiendo vidrios en casas vecinas, obligando a evacuar a familias.
Marta, damnificada, contó que su marido oyó gritos a las 3 AM pensando en robo, pero era humo; bomberos lo controlaron inicialmente, pero se reactivó, con riesgo de derrumbe en paredes lindantes evaluado por Defensa Civil.
Es la tercera vez en dos años, con humo tóxico negro de plásticos y gomas invadiendo hogares –tienen chicos pequeños–, quejas ignoradas por el municipio pese a roturas previas de paredes para ventilar humo hacia vecinos.
La fábrica genera hollín constante que obliga a mantener todo cerrado, afectando respiraciones, especialmente en la casa de la hermana de Marta arriba, en zona de alto riesgo por proximidad.