Susana Roca expresa su sorpresa por la participación de Andrea del Boca en Gran Hermano, describiéndola como una diva de los teleteatros cuya vida ha mutado con el tiempo.
Explica que Andrea busca actualizarse, acercarse a generaciones más jóvenes que no vieron su tele de los 90 y 2000, y que por ahora le está funcionando bien en el programa. El panel destaca cómo figuras como ella, antes inalcanzables, ahora se desmadran públicamente, un cambio post-pandemia que rompió el glamour tradicional de las estrellas.
Susana opina que debe ser fuerte para Andrea convivir con 30 desconocidos, usar el mismo baño y perder privilegios de estrella, sin necesidad económica ya que no es por plata sino para retomar popularidad o sentirse viva. Beneficia también a su hija Ana, quien se muestra divertida lejos de su historia personal.
En un contexto de falta de ficción televisiva y escasos trabajos para actores, Andrea aprovecha para volver al ruedo y mantener su imagen.