Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, no puede estimar cuánto durará el conflicto en Oriente Medio y apuesta por rebajar la tensión mediante negociación sobre cuestiones como la capacidad nuclear iraní.
Starmer rechazó inicialmente participar en la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, pero aceptó usar dos bases militares británicas para fines defensivos limitados a petición de Estados Unidos.
El despliegue incluye cuatro aviones Typhoon a Qatar, dos helicópteros Wildcat antidrones a Chipre y el buque HMS Dragon la próxima semana, tras ataques iraníes a infraestructura energética global y drones contra base RAF en Chipre.
Starmer justifica las medidas porque Irán busca dañar la economía mundial atacando petróleo, gas y petroleros en el estrecho de Ormuz, pero insiste en mantener la calma.