Siria abrió sus fronteras permitiendo el regreso de decenas de miles de personas que huyen del Líbano ante la escalada israelí, marcando una migración inversa para sirios desplazados.
11.000 desplazados llegaron el lunes por pasos como Deideyabuz y Housia, antes atacados por Israel para bloquear contrabando de armas. Damasco simplificó trámites incluso para quienes salieron ilegalmente, desbordando el paso de Mazná con largas colas de repatriados.
Este éxodo masivo revierte una década de migración hacia Líbano, alterando drásticamente la demografía regional en medio del conflicto.