La crisis económica en Líbano se agrava por la guerra con Hezbolá y el cierre del Estrecho de Hormuz, que disparó los precios del combustible y el pan de forma instantánea. Santiago Montag reportó desde la zona céntrica Hamra de Beirut, donde los comercios permanecen abiertos pese al cierre de escuelas y la evacuación masiva ordenada por Israel en el suburbio Dahieh, bastión de Hezbolá con un millón de residentes.
Israel advirtió evacuaciones en Dahieh y el Valle de Beqaa, ambos controlados por Hezbolá y Amal, con mapas de perímetros en rojo. Montag describió tensión constante en las calles por inteligencia israelí, miles huyendo a refugios precarios en la costa mediterránea en pleno invierno frío, y más de 220 muertos desde los bombardeos.
El gobierno libanés enfrenta presión de Estados Unidos y Francia para desarmar a Hezbolá, ante un creciente cansancio popular por la guerra no deseada, en un país con 18 comunidades religiosas y crisis desde 2019 con protestas masivas, explosión en el puerto de Beirut y devaluación extrema de la libra libanesa a 89.000 por dólar.
El ejército libanés muestra tensiones internas con simpatizantes de Hezbolá, pero hay llamados a frenar sus actividades militares para evitar escalada con Israel.