River Plate anunció que no asistirá a la próxima reunión del comité ejecutivo de la AFA por falta de garantías para un proceso claro y previsible en la organización del fútbol argentino. El club exige una competencia con 20 equipos y critica los resultados ambiguos de procesos opacos, pero no renuncia a cargos como la vicepresidencia de Ignacio Villarruel ni deja de participar en campeonatos.
El presidente Esteban Di Carlo asumió mayor protagonismo tras la salida de Marcelo Gallardo, sentando nuevamente a Enzo Francescoli en la mesa, aunque enfrenta presiones internas de exdirigentes como Donofrio y Brito. Dentro del club hay quienes ven debilitado a Claudio Tapia y buscan distanciarse para posicionarse favorablemente si cae.
Otros clubes como Estudiantes y Racing tampoco asistieron a la última reunión, mientras Talleres bajó su perfil opositor. Desde AFA planean exigir orden del día previo y advierten que River pierde voto en ausencias, aunque mantienen favores discrecionales a clubes. Analistas ven esto como un posicionamiento escénico para generar un frente anti-AFA y anticipan un clima tenso en partidos de River.
La movida busca contagiar a otros y medir influencia, en medio de especulaciones sobre un ex presidente de River alineado con el gobierno para liderar AFA.