La Provincia de Buenos Aires prohibió el uso de celulares en escuelas de nivel inicial, primario y secundario a partir de 2026, afectando a más de 2 millones de alumnos en 11.000 establecimientos públicos y privados. Los dispositivos deben permanecer apagados y guardados durante toda la jornada, incluyendo clases, recreos y actividades escolares, salvo autorización pedagógica del docente.
En la Ciudad de Buenos Aires, la medida se amplió para secundaria, donde los teléfonos se guardan en cajas o espacios designados. El panel coincide en que reduce la adicción a pantallas y fomenta interacción real entre chicos, como se vio post-pandemia en pasillos escolares.
Sin embargo, surge debate sobre enseñar a usar herramientas como la inteligencia artificial y el celular responsablemente. Algunos panelistas argumentan que la prohibición es control de daños ante notificaciones adictivas y trastornos alimenticios por redes, mientras otros insisten en educar desde casa y escuela, ejemplificando con límites horarios y no escribir a hijos en horario escolar.
UNICEF advierte que en Argentina los chicos acceden a celulares desde los 8 años, recomendando esperar hasta los 13. Los padres deben dar ejemplo evitando uso en comidas y pactos familiares, como el propuesto por Lucas Raspal en Mendoza.