El precio del petróleo se disparó más de un 8% este viernes y alcanzó los 92 dólares por barril, debido al cierre parcial del Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 20% de la oferta mundial de crudo y el 25% del gas. Qatar y Arabia Saudita cerraron refinerías, lo que generó la escalada mientras Donald Trump recibía a Lionel Messi en Estados Unidos.
Para Argentina, el fenómeno trae efectos mixtos: positivo porque el país exporta unos 300 mil barriles diarios y podría ingresar 3.000 millones de dólares extra al año si los precios se mantienen altos. Sin embargo, genera presión alcista sobre los combustibles, con un atraso del 15% actual y aumentos recientes del 3,2% en YPF.
El presidente de YPF, Horacio Marín, advirtió que los precios internacionales altos se trasladarán a la nafta y gasoil, sumando presión inflacionaria. Estados Unidos, mayor productor mundial, ve subir su gasolina automáticamente, mientras Europa enfrenta mayores riesgos por su dependencia energética.
La tensión en Medio Oriente, con amenazas iraníes de cerrar el estrecho, afecta a China y genera incertidumbre global, agravada por la guerra en Rusia-Ucrania que redirigió compras europeas a Qatar.