Pakistán atacó infraestructuras militares en Kabul, Bagram y Kandahar, corazón del territorio talibán, en respuesta a enfrentamientos fronterizos intensos.
El Ministerio de Defensa talibán reivindicó un ataque contra una base militar en la provincia pakistaní de Baluchistán.
La ONU pidió detener la espiral de violencia que provocó la huida de 115.000 personas en Afganistán y al menos 3.000 en Pakistán, con poblados dañados y familias refugiadas sin ayuda.
22 millones de personas en Afganistán, la mitad de la población, necesitan asistencia humanitaria urgente, incluyendo más de 11 millones de niños.