La periodista iraní Mariam Saeri reporta desde el norte de Teherán que la Media Luna Roja confirmó más de mil muertos por los bombardeos israelíes y estadounidenses, en su mayoría civiles y con un 30% de niños. Las labores de rescate continúan en zonas afectadas, con temor a que la cifra suba considerablemente.
Describe los intensos ataques de la madrugada, con aviones sobrevolando y explosiones fuertes en el este y oeste de la capital. A pesar de la guerra en su séptimo día, la vida diaria persiste: comercios, panaderías y supermercados permanecen abiertos sin escasez de alimentos, agua, electricidad ni gas. La gente sale a comprar pero vive con preocupación constante por posibles nuevos bombardeos.
Irán responde con contraataques a objetivos israelíes en territorios palestinos ocupados y bases militares estadounidenses en Catar, Baréin, Jordania y objetivos económicos en Dubái, como un hotel con soldados. Recuerda una guerra anterior de 12 días que terminó en negociaciones. El presidente Masoud Pezeshkian afirma que Irán continuará respondiendo mientras persistan los ataques.
Autoridades iraníes rechazan interferencias de Estados Unidos en la sucesión del Ayatolá Jamenei, fallecido, y destacan manifestaciones masivas de apoyo al sistema teocrático pese a los bombardeos. Países como Rusia, China y Turquía intentan mediar ante el impacto económico global, como la suba del petróleo. No hay confirmación de bajas en jerarcas por el ataque al búnker presidencial.