Israel emitió una orden de evacuación inmediata a los habitantes de los suburbios del sur de Beirut para salvar sus vidas ante el avance de tropas terrestres y la creación de una zona de amortiguación en el sur de Líbano, mientras tanques se despliegan en la frontera y aviones atacan posiciones de Hezbollah en dos frentes, incluyendo al retornar de bombardear Irán.
Al menos ocho personas murieron en el cuarto día de ataques israelíes contra el grupo terrorista Hezbollah, según medios libaneses, en respuesta a hostilidades del grupo que rompió el alto el fuego de hace dos años ligado a la guerra con Irán. La misión de paz de la ONU calificó la incursión como violación de la soberanía libanesa, mientras el nuevo líder de Hezbollah juró no rendirse sin importar los sacrificios.
El periodista Joan Cabasés reportó desde Beirut una orden sin precedentes que afecta a unos 700.000 residentes en barrios considerados feudo de Hezbollah, con escuelas y hospitales, sobrecargando un Líbano en bancarrota. En refugios para 4.000 desplazados, las condiciones son desesperadas: familias en el suelo desde el lunes, provenientes del sur y ahora de Beirut, con protestas mayoritarias contra los 15 meses de ataques israelíes durante el alto el fuego que mataron a 400 personas.
En el norte de Israel, residentes permanecen en alerta en hogares y refugios ante posibles escaladas, con el consejo regional coordinando seguridad para 32 pueblos a 8 km de la frontera. El alcalde Moshe Davidovich anticipa una guerra larga tras cuatro días, mientras reservistas como Oren Sur Chávit se preparan para movilización de 100.000, enfatizando la necesidad de derribar a Hezbollah.