Palestinos rezan en las calles tras el cierre de la mezquita Al Aqsa por fuerzas israelíes, citando amenazas continuas de cohetes desde Irán.
La policía israelí prohibió el acceso a todos los lugares sagrados en la Ciudad Vieja para fieles y visitantes, con el objetivo de garantizar la seguridad en medio de la tensión bélica.
Fuerzas de seguridad israelíes se desplegaron cerca del complejo de Al Aqsa mientras los fieles oran afuera, pidiendo el fin del conflicto en Medio Oriente.