Israel lanzó ataques aéreos contra el bastión de Hezbollah en Beirut, Líbano, en una operación que involucró a 50 aviones simultáneamente, en el día 7 de la guerra en Medio Oriente que se expande a más países.
El gobierno libanés no apoya los ataques a Israel, pero células de Hezbollah operan desde su territorio lanzando misiles, violando resoluciones de la ONU como la 1701 que exige desarme y retiro de la frontera.
Hezbollah se había mantenido al margen tras el ataque de Hamas el 7 de octubre, pero ahora participa activamente, generando tensión económica en la región con impactos en petróleo y navegación en estrechos clave.
La guerra causa daños no solo por misiles y bombas, sino también en industrias alimentaria y petrolera, con barcos impedidos de entrar o salir.