La actividad industrial registró en enero su séptima caída interanual consecutiva del 3,2% según datos del INDEC, con rebote mensual respecto a un diciembre muy malo y caídas drásticas en sectores como textiles del 21,3% y automotriz del 22,9%. Juan Estrasnoy presenta una radiografía del llamado "industricidio" en dos años de gobierno de Javier Milei, donde la industria acumuló una caída del 8,3%.
Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA revela la destrucción de 100.000 empleos industriales, incluyendo 70.000 registrados y proyecciones de informales, lo que equivale a unos 160 empleos por día perdidos. La industria perdió peso en el PBI, pasando del 16,5% al 13,7%, mientras el gobierno prioriza otros sectores como minería y energía que no compensan la pérdida de empleo industrial.
Estrasnoy critica la falta de políticas de transición para la industria y cuestiona si el gobierno muestra desinterés o negligencia, ya que las plantas cerradas no se reconvierten rápidamente. Argentina registró la segunda peor caída industrial mundial en el período, solo por detrás de Hungría, según datos de Audemus.
El ministro Luis Caputo niega que Argentina sea un país industrial y califica el modelo anterior como prebendario, inmoral e ineficiente, reescribiendo la historia según los analistas. Estrasnoy rebate que Argentina tuvo industria pesada desde mediados del siglo XX, pese a dificultades para integrarse al mercado global. La Unión Industrial Argentina emitió un comunicado tibio exigiendo respeto ante la turbulencia en sus regionales.