El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó de "ataques ilícitos" los sucesos en Medio Oriente sin especificar autores, en referencia probable a los inicios de EE.UU. e Israel. Pidió negociaciones diplomáticas serias para detener los combates.
Guterres advirtió sobre desplazamientos internos masivos en Irán y consecuencias económicas globales por disrupciones en petróleo y gas. Su portavoz reiteró la necesidad de diálogo, en un tono políticamente correcto.
Los periodistas criticaron a Naciones Unidas como "absolutamente devaluada", limitada a expresiones desde oficinas cómodas sin acción concreta.