Rafael Grossi, director de la OIEA, reveló que el organismo perdió la capacidad de certificar que el programa nuclear iraní se destina exclusivamente a fines pacíficos. Explicó que Irán acumula uranio enriquecido al 60%, nivel cercano al armamentístico, y restringió el acceso de inspectores a instalaciones clave, incluyendo la remoción de cámaras acordadas en sitios nucleares.
Grossi detalló preocupaciones previas en informes a la Junta de Gobernadores de la OIEA y al Consejo de Seguridad de la ONU, destacando limitaciones diplomáticas fallidas y la guerra de los 12 días en junio como contexto del conflicto actual. Subrayó que nadie enriquece uranio al 60% solo para energía pacífica, configurando una amenaza inminente.
En Tel Aviv, sirenas antiaéreas alertaron por un misil balístico iraní interceptado sin daños, tras 12 horas de calma. Grossi enfrenta amenazas personales del régimen iraní por sus informes, consideradas delicadas por seguridad israelí. En Azerbaiyán, detuvieron a cuatro iraníes planeando atentados contra embajada israelí y sinagogas.
Diego Mintz, corresponsal en Israel, resaltó el rol técnico y neutral de Grossi, muy respetado localmente, en medio de operaciones militares de EE.UU. e Israel contra Irán el fin de semana.