Fernando Burlando asumió la representación legal de 200 personas afectadas por el derrumbe en el sector 1 del edificio de Parque Patricios, donde se desprendió una loza de 50 por 70 metros, mientras persiste la tensión con la policía de la Ciudad que resguarda el lugar con vallados negros.
Los vecinos enfrentan incertidumbre sobre recuperar sus hogares, autos en cocheras, medicamentos esenciales y herramientas de trabajo, como contó una cerrajera que no puede acceder a su caja. Algunos planean contratar un arquitecto de su bolsillo ante la falta de respuestas de la fiscalía y el gobierno de la Ciudad, y recordaron la irrupción de una retroexcavadora que operó 30 minutos sin autorización.
Comercios del complejo habitacional de torres de cinco pisos abrieron para solidarizarse con café, medialunas y colectas de ropa y juguetes para niños, mientras mascotas complican el alojamiento en el Hotel Las Américas, que recibió a 63 desalojados. Autoconvocados y colegas periodísticos observan el movimiento constante de vecinos y un camión de función desconocida.
El derrumbe ocurrió el martes a las 4:30 de la mañana en Mafalda 900, con vecinos forzando entradas previamente para buscar pertenencias ante escasa contención estatal y sin detenciones por incidentes.