En el megaoperativo de Policía Federal, DFI y Migraciones en la galería de Avenida Rivadavia 2700, Balvanera, vendedores confirman que la mayoría de los trabajadores son extranjeros indocumentados que aceptan salarios de 180.000 pesos semanales, equivalentes a 700.000 pesos mensuales por jornadas de más de 10 horas. Los agentes revisan documentos local por local para detectar indocumentados y personas con antecedentes penales, que enfrentan intimación o expulsión inmediata, aunque hasta ahora no se registraron detenidos tras tres horas de controles con 70 efectivos.
Entrevistados en la calle y locales expresan opiniones divididas: varios apoyan los operativos porque deportan ilegales y delincuentes extranjeros, recordando que un argentino sería expulsado sin piedad en otros países como Bolivia o Brasil, mientras otros critican que distraen de problemas mayores como robos generalizados y corrupción en el gobierno, molestando a trabajadores honestos.
En el estudio, el panel discute la precariedad económica que permite estos salarios bajos: un changuito básico para una familia de clase media cuesta mínimo 828.000 pesos en Misiones, la provincia más barata, y hasta 944.000 en Santa Cruz, superando holgadamente los ingresos de estos empleados. Una familia tipo necesita entre 2 y 2,5 millones de pesos mensuales para cubrir alquiler, servicios, colegio e internet, con piezas en Once saliendo desde 400.000 pesos.
Comparan con España, donde alquileres similares rondan 400-600 euros pero con sueldos mínimos de 1.100 euros, y mencionan salarios altos en Vaca Muerta de hasta 10 millones para petroleros, explicando costos elevados en Patagonia. Mensajes de espectadores respaldan deportaciones de ilegales para que el país crezca, y reporteros en vivo notan escasos extranjeros dispuestos a hablar, sugiriendo que avisan con antelación.