Más de 1.300 personas cruzaron desde Irán a Azerbaiyán por Astara desde el 28 de febrero, incluyendo personal de embajadas europeas y ciudadanos extranjeros, huyendo de operaciones militares cerca de Teherán.
Los evacuados obtienen un código para la frontera ante retrasos por falta de vuelos e Internet; un ucraniano entrenador de piragüismo y un chino Li Wang relatan bombardeos diarios a 500 metros.
Testimonios destacan Azerbaiyán como salida segura, evitando Ucrania por su propio conflicto.