Estados Unidos gastó 630 millones de dólares solo en mover tropas hacia la región en la escalada contra Irán, que ya lanzó drones contra Azerbaiyán cerca de la OTAN, impactando aeropuertos y expandiendo el conflicto más allá de Israel con heridos y blancos estratégicos como bases estadounidenses y reservas de petróleo.
Panelistas destacan la presión económica: norteamericanos rechazan la guerra por su crisis interna, mientras se desvían tropas de Ucrania al Golfo Pérsico, dejando a Kiev vulnerable sin esperanzas de ingresar a la OTAN y con ayuda europea cada vez más lejana. Rusia y China permanecen neutrales, beneficiándose del alza en precios del petróleo por el cierre del Estrecho de Hormuz, que canaliza el 30% de la producción regional.
Giorgia Meloni rechazó participar en la guerra hoy en el Parlamento italiano, pese a su amistad con Javier Milei; España niega bases OTAN a Estados Unidos; Francia titubea. Reino Unido envió cuatro aviones, pero Alemania limita su apoyo a lo diplomático, respaldando el derrocamiento del "tirano Ali Khamenei" sin mandar tropas del Bundeswehr, debilitado y en reestructuración.
Luciano Pascuale reporta desde Alemania nafta a 2,50 euros por litro, inflación disparada y preocupación popular por impacto económico similar al de la guerra Rusia-Ucrania en 2022; gobierno asegura no desabastecimiento, pero vida civil alterada. Seguridad reforzada en sinagogas, embajadas israelíes y estadounidenses desde octubre 2023 ante amenazas iraníes; atentados por jóvenes radicalizados vía TikTok son casos aislados.
Donald Trump rechazó al hijo de Khamenei como sucesor, amenazando intensificar la guerra e injiriéndose en la elección del próximo líder iraní, comparándolo con Venezuela aunque Irán es potencia militar superior. Irán pide ayuda tras donar mil millones a Hezbollah; Yemen y sus hutíes se alinean con Teherán.