El dueño de una inmobiliaria en San Francisco Solano, Gran Buenos Aires, desarmó a un ladrón armado que ingresó fingiendo interés en alquilar una propiedad y lo puso en fuga sin disparar, pese a tenerlo a su merced, mostrando humanidad en el forcejeo captado por cámaras de seguridad.
Walter, el propietario alto y experimentado, notó movimientos sospechosos al girar para cerrar la puerta, vio al delincuente llevar la mano a la cintura y reaccionó rápidamente sacándole el arma, reduciéndolo y persiguiéndolo junto a su cómplice motorizado, aunque luego recordó el agarre al revisar las imágenes.
En la misma zona, la comerciante vecina Mika defendió su local días antes con una tijera contra los mismos ladrones, clavándosela supuestamente en defensa propia tras gritar y arrojar objetos, aunque la policía no halló rastros de sangre; la reportera Pepi entrevistó a ambos, destacando reacciones instintivas ante la inseguridad rampante.