Desde la Unidad 58 en Lomas de Zamora, presos del Servicio Penitenciario Bonaerense operan estafas masivas vía WhatsApp y llamadas, fingiendo ser policías que ayudan a víctimas acusadas de enviar material íntimo a menores, amenazando con allanamientos y pidiendo pagos para "arreglarlo".
Los delincuentes usan múltiples teléfonos en celdas, comparten pantallas para acceder a datos bancarios, muestran videos falsos de policías armados en domicilios y advierten no cortar la llamada. Facturan 20 millones de pesos por semana, sobornando personal penitenciario, en operativos similares a secuestros virtuales o el caso del granadero suicida en Olivos.
Expertos recomiendan cortar inmediatamente, no compartir pantallas ni claves, verificar con terceros y recordar que ningún policía pide dinero por teléfono. Ejemplos incluyen estafas a Gerardo Romano, quien casi paga 55 mil dólares por una supuesta hija presa en Uruguay, y trampas vía redes sociales con fotos íntimas falsas.
La banda actúa en cárceles como Lomas de Zamora, Florencio Varela y Melchor Romero, actualizando "cuentos del tío" con temas como envíos postales o códigos QR.