A 48 horas del derrumbe de la losa en el sector 2 del edificio Estación Buenos Aires en Parque Patricios, que aplastó 65 autos en el estacionamiento subterráneo, obreros iniciaron el apuntalamiento de columnas en riesgo con caños y vallas. Los 175 departamentos siguen evacuados y cinco hoteles alojan a los damnificados en distintos barrios porteños, pagados por la constructora COSUD.
Diego, docente del sector más afectado en la torre A piso 10, relató el pánico de la madrugada: su mujer se despertó con un estruendo, un vecino gritó que se derrumbaba todo y evacuaron con el bebé de 7 meses, la perrita y lo puesto. Bajaron en ascensor con otros vecinos, se resguardaron en la plaza mientras bomberos llegaban y vieron la losa caída; Diego cruzó para sacar su auto de planta baja antes de que colapsara más.
Los damnificados viven una angustia enorme por la falta de información sobre plazos de regreso o extensión de alojamiento —hasta el miércoles 11 en el hotel de Suifacha 900 que permite mascotas, o lunes en Libertad 1000 con 60 habitaciones—. Sin ropa ni lavandería, lavan a mano pañales y ropa del bebé, vecinos ayudan con donaciones, pero suspendieron trabajos y el jardín del nene por la logística.
Diego denunció problemas estructurales previos como filtraciones de agua en ascensores, grietas en deptos y terrazas, vibraciones por recitales y riesgo del futuro tren Belgrano Sur. La constructora COSUD hacía trabajos intermitentes de drenaje que empeoraban inundaciones, sin respuestas claras pese a reclamos.
Cristian García recorrió hoteles y recogió testimonios que parten el alma: familias numerosas en dos habitaciones, vidas trastocadas al 180%, miedo a que el edificio sea un elefante blanco inhabitable y carcomidos por la incertidumbre sin noticias oficiales.