La Ciudad de Buenos Aires implementó de forma oficial la prohibición del uso de teléfonos celulares en los colegios secundarios, medida que algunos establecimientos ya aplicaban por su cuenta.
La norma llega tras los resultados positivos observados en 2025 en escuelas primarias, donde el 70% de los alumnos prestó más atención y aprendió mejor sin los dispositivos. Datos revelan que el 96% de los chicos lleva celular diariamente, pero solo el 20% lo usa para tareas escolares, mientras el 80% admite que los distrae.
El 50% de los estudiantes reconoce querer dejar de usarlo pero no poder, por lo que se sugiere combinar la prohibición con talleres de conciencia. Cada institución decidirá sobre el uso en recreos.
La medida sigue tendencias internacionales en países como Australia y Francia, donde los perjuicios superan los beneficios, y requiere intervención estatal para regulaciones efectivas.