Una peluquería en Villa Luzuriaga amaneció destruida por 12 disparos en la madrugada. El dueño llegó al local y encontró vidrios rotos por todas partes y un balazo alojado en la heladera después de atravesar la cortina.
Un compañero levantó la persiana y vio el frente tallado a balazos. El propietario expresó desconcierto total porque no tienen conflictos con nadie, no recibieron amenazas ni mensajes previos.
Las cámaras de seguridad del domo cercano no captaron imágenes útiles para identificar a los atacantes. El dueño acumula pérdidas millonarias sin saber a quién reclamar y solo quiere entender el porqué del ataque.
Ni el dueño ni sus compañeros comprenden la razón del violento episodio que dejó el negocio inutilizable.