La instalación de Eugenio Merino en la Galería ADN de Madrid superpone la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 con un barril de petróleo, generando contraste entre derechos universales y economías basadas en fósiles.
La obra, destacada en la feria, muestra el texto histórico en un lado del tambor y petróleo en el otro, simbolizando realidades incompatibles ligadas a la guerra en Oriente Medio.
Pérez, el artista, describió la pieza como una juxtaposición que resalta tensiones globales en la exposición.