La empresa textil Aguada, con marcas como Juliana Aguada, redujo el 70% de las cargas patronales en un acuerdo con gremios para evitar despidos. Los dueños, hermanos Aguada, mantienen salarios netos al 100%, pero convirtieron parte en no remunerativo, afectando aportes jubilatorios y obra social.
Juliana Aguada había apoyado la apertura económica, pero ahora enfrentan crisis por importaciones. Los trabajadores expresan preocupación por la fragilidad de sus derechos y futuro.