ACNUR de la ONU declaró la crisis en Oriente Medio como emergencia humanitaria mayor que requiere respuesta inmediata, afectando a 25 millones de personas entre refugiados, desplazados internos y retornados. La situación escaló el sábado con ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, provocando grandes movimientos poblacionales y nuevos desplazamientos en Líbano, donde cerca de 100.000 personas huyeron desde que el país entró en el conflicto.
El cierre del Estrecho de Hormuz, clave para el petróleo y la ruta de la seda, genera tensiones: Irán prohíbe el paso a buques de Estados Unidos, Israel, Europa y aliados, salvo a China, que presiona por tránsito seguro ya que obtiene el 45% de su petróleo por allí. Un buque chino, Iron Maiden, cruzó cambiando su señal, pero se necesitan más para calmar mercados; el tránsito de petroleros cayó drásticamente de 24 diarios a solo 4.
Precios del petróleo Brent subieron más del 15% y superaron los 88 dólares por barril, con picos del 5% en sesiones, ante paros de producción, ataques iraníes a instalaciones en el Golfo y misiles alcanzando Chipre, Azerbaiyán y Turquía. Donald Trump evalúa medidas para contener la inflación, descartando negociación de futuros por el Tesoro.
Rusia aprovecha el conflicto: el Kremlin reporta mayor demanda de sus energéticos, con exención de EE.UU. para petróleo ruso bloqueado en el mar, pese a presiones sobre India para no comprarlo. Narendra Modi ignoró advertencias de Trump y sigue adquiriendo; Dmitry Peskov enfatiza que Rusia es proveedor confiable de petróleo y gas, tanto por ductos como licuado.
Europa sufre sin gas ruso barato, recurriendo a GNL estadounidense costoso, mientras Hungría presiona por rutas como Druzhba. El conflicto entra en su séptimo día, desestabilizando suministros globales.