En las instancias finales de Masterclass, los chefs necesitan silencio y concentración para preparar platos como una sopa fría con Cassand Creme en solo 5 minutos, pero Wanda Nara, como conductora, genera presión con comentarios sobre protagonismo y posibles libros de recetas.
Joaquín le pide a Wanda que no le ponga tanta presión energética. Luego, Wanda inicia la cuenta regresiva: Tres, dos, una, cocina, animando a las chicas y provocando críticas por una división de géneros.
Wanda se disculpa por dejarse llevar, pero los panelistas deciden ignorarla y enfocarse en la competencia. Los chefs comentan que Wanda molesta al pasar por las mesadas, mientras otros ayudan.
El segmento muestra la tensión y humor en la competencia culinaria televisiva.