El panel recuerda imágenes históricas de burreros en tranvías hacia el hipódromo de Palermo en 1920 y boletas de PRODE con ganadores como Negrete, equipos como Temperley, Banfield y Huracán, destacando que antes jugar exigía esfuerzo físico como tomar tranvía o ir a la quiniela.
Contrasta con la actualidad donde la tecnología facilita apuestas online desde celulares, potenciando la predisposición al juego especialmente en jóvenes, con datos alarmantes: en Argentina el 50% de las personas apostó online el último año, y entre 11 y 16 años un tercio lo hace en Reino Unido y cifras similares en Argentina, agravado por el Mundial y publicidades con influencers y relatoras de fútbol.
Observan en escuelas que chicos usan plata de padres en billeteras virtuales para apostar en recreos, formando grupos y chats, mientras explican con experimento en ratas cómo el cerebro se engancha al premiar intermitentemente, similar a tragamonedas o casinos online, y citan Bélgica donde eliminar premios en jueguitos redujo consumo.
Plantean necesidad de regulación como avisos, verificación de DNI y límites para menores, con testimonio de un joven que empezó con tarjeta de crédito al entrar a la universidad, atraído por anuncios y bonos de casas de apuestas deportivas que lo enganchó progresivamente.