Los strippers Tano Scayola y Liz Alves desmitifican su profesión con cuerpos perfectos y rutinas en despedidas de solteros, boliches y bares, donde las mujeres exigen strippers con atributos grandes y no usan pastillas. Tano aclara que es hétero pero trabaja para públicos gay y hetero, ya que se trata de una performance sexual.
Revelan que el político preferido de los strippers es Nicolás del Caño. El panel relata anécdotas impactantes en el club swinger Artiguita, comparándolo con estar dentro de una película porno, con reservedos llenos de parejas en acción, escaleras desde el boliche y zonas exclusivas para parejas donde los hombres entran más caros.
Juegan con títulos paródicos de películas eróticas como "La guarra de las galaxias" y eligen el trío más hot para coreografía: Cintia Fernández, Elvita Marco Vecchio y Guillermo Franchella, destacando que las mujeres son las más divertidas en shows lésbicos por error como en fiestas.
Liz Alves prefiere burlesque de los años 20 o gatita, pero en privado es Adán y Eva sin juegos. Tano ejecuta striptease en vivo desde sentado, contratado por Instagram para eventos y despedidas, impactando al panel con su performance.