En el día 6 de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, un submarino estadounidense hundió un buque de guerra iraní en el Océano Índico a 30 kilómetros de la costa de Sri Lanka, matando a 87 tripulantes, dejando decenas de desaparecidos y solo 32 sobrevivientes. No ocurría un hundimiento así desde la Segunda Guerra Mundial y el Departamento de Estados Unidos advirtió que destruirá la flota iraní dondequiera que navegue.
Drones iraníes atacaron el aeropuerto y una escuela en la República Autónoma de Najechibán, Azerbaiyán, según denunció el gobierno azerí, principal proveedor de petróleo y aliado estratégico. Irán negó responsabilidad y acusó a Israel de generar tensiones; Azerbaiyán convocó al embajador iraní y se reserva represalias.
El Comando Central de Estados Unidos difundió videos de drones y satélites mostrando misiles de precisión destruyendo capacidades militares iraníes, camiones armados en el desierto y un mensaje: "Estamos encontrando y destruyendo estas amenazas con precisión letal".
Horas después, Irán lanzó una nueva oleada de proyectiles y ataques en Medio Oriente, mientras la guerra continúa sin tregua y el mundo permanece en vilo.