La foto de Lionel Messi junto a Donald Trump en la Casa Blanca genera una ola de críticas en redes sociales argentinas, donde lo tildan de antipatria por posar con un dictador, asesino, pedófilo y criminal de guerra.
Panelistas muestran tuits furiosos que comparan la imagen con Maradona, pero la ven como una mancha en el legado de Messi, quien sonríe mientras Trump amenaza con bombardear países y persigue a latinos.
Algunos defienden a Messi argumentando que fue un acto protocolar con el Inter Miami, que él es tímido y no podía negarse, y que no debe hacer política como Maradona, quien se fotografiaba con líderes controvertidos.
El debate escala con cruces: critican la tibieza de Messi ante genocidas, mientras otros priorizan sus logros futbolísticos y rechazan exigirle empatía política, recordando visitas de campeones a presidentes argentinos sin cuestionamientos.
Jorge Mas, dueño de Inter Miami, aparece en la imagen junto a Messi escoltando a Trump durante un homenaje al equipo.