El gobierno de Javier Milei enfrenta un riesgo país elevado, el más alto de la región salvo Venezuela, pese a victorias electorales, aprobación de leyes clave como la reforma laboral y ausencia de quiebra fiscal. Luis Caputo, ministro de Economía, blanqueó la paradoja y llamó vehementemente a los argentinos a sacar 170.000 millones de dólares de debajo del colchón para financiar crédito e inversión, algo que nadie logró desde la democracia, ni Menem ni Macri.
Caputo apuesta a que los ahorros internos financien la estabilización ante la falta de entrada de dólares extranjeros de Wall Street, FMI u otros. Economistas como Cavallo y Kiguel sugieren liberar el cepo cambiario, pero el gobierno prioriza la confianza local hasta junio-julio con la cosecha gruesa.
Un informe del Observatorio Social de la UCA, dirigido por Agustín Salvia, muestra que la pobreza por ingresos cayó del 45% al 36%, y la inseguridad alimentaria bajó drásticamente, especialmente en sectores bajos y muy bajos, por debajo de niveles de 2023 bajo Alberto Fernández. Esto beneficia a los más pobres con la desaceleración inflacionaria y refuerzo de la Asignación Universal por Hijo y políticas alimentarias.
La encuesta UCA revela expectativas optimistas: el 82% cree que sus hijos tendrán más oportunidades, llegando al 86-87% en sectores bajos, pese a percepción de vivir peor que padres desde los 90. El gobierno mantiene equilibrio social con desinflación, priorizándola sobre reactivar construcción e industria para no romper este logro ante críticas de oposición.