Un perro bien alimentado invadió la cancha cuando el arquero se disponía a sacar el balón, asustándolo y obligándolo a pedir ayuda al dueño para sacarlo.
Los conductores comentaron que el firulais quería jugar a la pelota, aunque roncaba mucho por ser de raza fabricada por humanos con problemas respiratorios.
Finalmente, el arquero apartó al animal al costado y el partido continuó sin más interrupciones, dejando a todos riendo por la escena.