El pastor Silvio continúa explicando la Última Cena, donde Jesús anuncia su glorificación y la de Dios, advirtiendo que los infieles no entienden su sacrificio venidero. Narra cómo Jesús irá al infierno a vencer al diablo, despojándolo de llaves y autoridad, antes de ofrecer su sangre como sumo sacerdote en el cielo para abrir las moradas.
Jesús deja un nuevo mandamiento en la Santa Cena: que los discípulos se amen unos a otros como Él los amó, enfatizando que el amor une a la Iglesia más allá de denominaciones, estilos o tamaños.
La Santa Cena se presenta como un compromiso especial de amar a todos los hijos de Dios, incluso a quienes no gustan o no se entienden, manteniendo la unidad eclesial.
El pastor insta a los fieles a reconocer que solo el amor es el vínculo verdadero, diferenciando iglesias saltarinas de las silenciosas, grandes o pequeñas.