Una mujer lleva a Leiva Joyas un reloj Cartier Ballon Bleu con números romanos, regalo de su ex pareja, junto con una pulsera pesada de oro amarillo de diseño particular no europeo, para tasarla y venderla.
El tasador examina las piezas: el reloj está impecable, funciona perfectamente aunque faltan algunos eslabones, y valora el conjunto en 1.780.000 pesos, el mejor precio que ella averiguó en otros comercios.
La mujer revela que esperaba cerca de 1.800.000 pesos para regalarse un viaje con sus padres, y negocia pidiendo sensibilización, pero el tasador explica que los valores son ajustados según precios internacionales.
Finalmente, le ofrecen mejorar la cotización si trae los eslabones faltantes, el estuche y los manuales, pero ella decide no cerrar la operación por ahora y pensarlo.