El Mossad israelí hackeó durante 25 años las cámaras de seguridad en Teherán, especialmente una estratégica en la calle Pasteur frente a la casa de Ali Khamenei, para vigilar todos los movimientos de sus custodios y secretarios como en un Gran Hermano. Conocían la ciudad como la palma de su mano y estaban listos para un bombazo letal contra el líder iraní y su familia.
Donald Trump declaró inaceptable que el hijo de Khamenei sea el próximo líder supremo iraní y exigió participar en su elección, comparándolo con un cambio de régimen como el de Delcy Rodríguez en Venezuela. Estados Unidos suspendió operaciones en su embajada en Kuwait por amenazas iraníes, mientras aliados árabes como Arabia Saudita y Turquía temen ataques. Un misil a Turquía activó tensiones OTAN y evitó catástrofe nuclear.
Panelistas repudian entrevista en streaming AZZ a Mohsen Rabbani, implicado en los atentados a la AMIA y la embajada argentina, donde lo mimaron y le preguntaron por Cristina Fernández de Kirchner en vez de por las 85 víctimas. El fiscal Basso confirma evidencias concretas contra iraníes y Hezbollah, no meras pistas, y pide juicio en ausencia.
Irán actúa en fase suicida irracional con células autónomas balkanizadas, mientras fake news circularon sobre la muerte del hijo de Khamenei. Los conductores llaman terrorista asesino a Khamenei por las bombas en Argentina y critican a periodistas como Cintia García y Sebastián Pedrón por propagandear al régimen enemigo.
El padre de una víctima AMIA visitará el estudio para visibilizar el dolor causado por Irán, que firmó memorándum con Cristina para dar impunidad.