Boris Pistorius, ministro de Defensa alemán, declaró ante el parlamento que el ejército alemán no se unirá a la guerra en Irán porque Alemania no es una facción beligerante.
Pistorius afirmó que Alemania hará todo lo posible para contribuir a la desescalada y contener la propagación de la violencia. Mencionó contactos con su homólogo israelí, el Pentágono y homólogos europeos.
El ministro advirtió sobre el enorme peligro de que el conflicto crezca y desestabilice la región, instando a Europa a no quedarse de brazos cruzados y participar en el debate para estabilizarla.
Friedrich Schmerz, canciller alemán, expresó dudas en Washington sobre si los ataques de EE.UU. e Israel provocarían un cambio político en Irán, destacando riesgos del plan.