Maru llega a la joyería para cotizar recuerdos familiares: una moneda de oro del Mundial 90 comprada en Italia, valiosa para coleccionistas, gemelitos de oro con rubíes de su padre y un reloj Patek Philippe Calatrava de 1932.
El reloj de oro, impecable y usado solo en fiestas, lleva grabadas las iniciales de su padre y es destacado por su modelo histórico del que deriva el logo de la marca.
Necesita el dinero para invertir en negocios sin dar detalles por cábala, y lamenta vender pero las piezas están guardadas sin uso. El joyero elogia las piezas y promete sorprenderla con la oferta.