En el programa reciben con aplausos a Pablo Lunati, exárbitro internacional y comunicador, primer invitado de su tipo después de jugadores, técnicos y periodistas. Lunati relata que de chico soñaba con ser futbolista como su hijo Santiago, de 6 años, zurdo y grandote que juega de 9 en las inferiores de River Plate.
El panel celebra que sea hincha de River y destaca cómo su hijo hizo dos goles clave pese a estar castigado por contestarle mal al técnico, enfatizando la formación en el club. Lunati critica los cambios en el arbitraje actual, donde árbitros insultan a presidentes de clubes frente a cámaras, algo impensable en su época, y relata anécdotas como un jugador agredido en vestuario que impidió continuar un partido.
Explica que los árbitros argentinos son respetados en Sudamérica y el mundo por su calidad, y define al buen árbitro como el que cobra pocas faltas y deja jugar, aunque menciona la adición de minutos en Mundiales para compensar paradas. Destaca la dificultad de dirigir en Argentina por la maña de los jugadores y la falta de respeto cultural, comparado con otros países latinos donde se respeta más al árbitro como autoridad.
Nombra ídolos arbitrales como La Molina, Castrilli, Valdés y Elizondo, y jugadores distintos como Ariel Ortega, Juan Román Riquelme y Juan Sebastián Verón, afirmando que hoy no hay equivalentes en Sudamérica con esa gambeta o visión. Predice que Argentina puede repetir el título en el Mundial 2026 ante España como final, destacando la transición generacional de Lionel Scaloni con figuras como Messi, Dibu Martínez, Cuti Romero, Julián Álvarez y Enzo Fernández.
Revela un tatuaje de Marcelo Gallardo, cuenta que entró a dirigir un partido con camiseta de River debajo sin quitársela, firma la pelota del Mundial y se despide amid aplausos en el programa no deportivo.